sábado, 1 de octubre de 2011

Sublevación adyacente (Contra la realidad y sus parámetros irreales)

Que ya me esfumo

entre cadáveres de humo,

de imágenes mentales

y fuegos artificiales.


Que nada es cierto,

que la verdad la prometen;

verdad manipulada

al antojo de sus intereses.


Es momento del silencio,

del castigo de los necios

la noche está oscura

y mi cuarto está hecho una ruina.


Que pienso;

sin embargo, nunca existo

fui expulsado con rezos

y castigos nunca vistos.


Es momento de la luna,

testigo de la noche;

testigo del amor:

el colmo de esos profesores.


Que grito al cielo,

pero que el hombre no me escucha;

estoy siendo sincero

y que me maten si miento.


A todo esto,

sus palabras fueron espectros;

mutilaciones de fantasmas

y estupideces en directo.


Directo,

facilidad de entendimiento,

porque, si no se me comprende,

mejor darles el panorama a los tuertos.


Ángulos rectos,

de pie, atención:

tengan un poco de intelecto,

y, a sus creencias, conviértanlas en acción.


Sería un buen comienzo

callar a lo que no es verdadero,

dejar la procacidad

y hacer las cosas con sinceridad.


Corazones parlantes;

los obligaron a callar,

atados por pensamientos ignorantes

de este sistema al que le llaman realidad.


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