Que ya me esfumo
entre cadáveres de humo,
de imágenes mentales
y fuegos artificiales.
Que nada es cierto,
que la verdad la prometen;
verdad manipulada
al antojo de sus intereses.
Es momento del silencio,
del castigo de los necios
la noche está oscura
y mi cuarto está hecho una ruina.
Que pienso;
sin embargo, nunca existo
fui expulsado con rezos
y castigos nunca vistos.
Es momento de la luna,
testigo de la noche;
testigo del amor:
el colmo de esos profesores.
Que grito al cielo,
pero que el hombre no me escucha;
estoy siendo sincero
y que me maten si miento.
A todo esto,
sus palabras fueron espectros;
mutilaciones de fantasmas
y estupideces en directo.
Directo,
facilidad de entendimiento,
porque, si no se me comprende,
mejor darles el panorama a los tuertos.
Ángulos rectos,
de pie, atención:
tengan un poco de intelecto,
y, a sus creencias, conviértanlas en acción.
Sería un buen comienzo
callar a lo que no es verdadero,
dejar la procacidad
y hacer las cosas con sinceridad.
Corazones parlantes;
los obligaron a callar,
atados por pensamientos ignorantes
de este sistema al que le llaman realidad.

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