Si el cielo oscurece, si llega la noche tan fría; ahí estaré.
Si la luna perece, si el mar envejece; ahí estaré.
Si el viento se esfuma, si la penumbra se aclara; ahí estaré.
Si las estrellas lloran, si el universo se apaga; ahí estaré.
Estaré cual insomnio despierto y velando,
soplando: las sombras matando.
Como guardián vigilante,
moriré con tal de cuidarte.
Como el viento que sopla del este,
aunque la vida me cueste.
Si los latidos te faltan,
si tu aliento se aparta,
si los segundos se marchan;
los míos te doy.
Si tus notas se escapan;
una canción te daré.
Cual guitarra sonante,
que sueña y que suena;
cual trovador, cual cantante.
Melodía palpitante,
de las venas es el sonar;
mis latidos son el compás,
de mi alma que quiere cantar.
De tus ojos me inspiro,
tu mirada calmada,
sonrisa callada;
silencio precioso,
destello grandioso;
por todo ello y por más suspiro.

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