domingo, 26 de septiembre de 2010

Luciérnagas azules.

Es noche de luna nueva, el cielo está oscuro en su totalidad, las nubes ocultaron la luz de las estrellas, el frío viento silba fuertemente despertando aquellos pensamientos en Ti mayor que de forma inexplicable y misteriosa me hacen recordarte. En plena penumbra, veo puntos brillantes que le cambian de nombre, son luciérnagas azules, porque azul es el mejor color, porque fue azul para mí ese mar donde hoy reposan tranquilas aquellas canciones que en algún momento sonaron e hicieron llorar corazones que no duermen y que amanecen con las frías campanadas de un reloj cuyas manecillas avanzan lentamente al compás de otra canción que sale nace en el aire; una voz casi impercibible, pero hermosa, semejante a la tuya, pero no tan perfecta. Eres como la luz de esas pequeñas luciérnagas que en la noche danzan en armonía; aquellas que me hacen olvidar la tristeza de la oscuridad y que en plena tormenta me da la paz, aquellas que en un segundo son capaces de regalar horas de alegría, aquellas que con tan solo un pequeño destello pueden dar luz para una eternidad.

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