viernes, 17 de septiembre de 2010

Ahora estás... ¿Otra vez?

Esa sonrisa tuya y esos ojos que brillan en la oscuridad son lo suficiente para que mi mente quede atrapada en una caja de cristal que solo refleja tu rostro. Eres la luz de la luna que hace bella la noche, eres el viento que mueve al desierto y así le da vida, tu mirada es aquella flecha que desde que quedó clavada en un corazón sin latidos hizo que este latiera nuevamente y que se alegre, mi corazón.

Miro al cielo y ahí estás, tu luz eclipsa a las demás estrellas, las opaca; tu luz es tan bella que haces que hasta el Sol se enamore de ti. Rojos son tus latidos como tu corazón que no muere, sino que da vida, cuán muerto estuve antes de que estuvieras en el cielo. Llora mi alma cuando no estás, pero hoy estás y no te perderé de vista.

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