martes, 11 de mayo de 2010

Solo el viento es diferente

Rodeado de una atmósfera ajena a la que estaba acostumbrado, desperté en medio del desierto, nada raro para mí; esto ya había sucedido antes, pero había algo diferente, el viento, el cual usualmente soplaba desde el oeste, decidió cambiar de rumbo para venir desde el norte.

Sentado en la fría arena, observaba yo las dunas que pacientemente viajaban. Pude divisar en el horizonte un débil Sol que no podía luchar contra las imponentes nubes que me protegían y me escuchaban de vez cuando.

Tranquilo, en medio de la nada, no apareciste ni un momento en mis pensamientos, pero era todo muy quieto, pasaban las horas que pronto serían enterradas en la arena para construir así el gran reloj de mi universo, horas desesperantes y dolorosas. Me dieron ganas de gritar tu nombre, lo grité para que el viento lo lleve donde tú estabas, pero no pudo… ¿Dónde estabas?, ¿era acaso tan lejos que incluso el viento no pudo llegar?

Si el viento no puede, yo lo haré, viajaré a tierras lejanas y sombrías, cruzaré el Hades, lucharé contra los muertos y moriré si fuera necesario.

Aun muerto, mi alma despertará y seguirá buscándote para llevarte mi voz; desde el centro de la Tierra, si así lo determinase mi voluntad, viajaré al infinito donde te encuentras, te buscaré observando cada estrella hasta que mis ojos se quemen, hasta ser consumido por el universo.

Caigo al mar, y me ahogo en pensamientos que nunca más me dejarán dormir, que nunca más me permitirán respirar…

domingo, 9 de mayo de 2010

Primer segundo (vuelo)

Cuánto dura un segundo, me preguntaba desde mi habitación mientras miraba por una opaca ventana al mundo exterior, del cual formo parte, pero al que algún día renunciaré.

Un segundo es relativo al tiempo que te pensé y nunca apareciste
Un segundo es, por lo tanto, una eternidad….

Vuelvo a mirar por la ventana y ya es de noche, las grises nubes se apoderaron nuevamente del cielo, pero hasta ellas quedaron reducidas a nada por la oscuridad, es entonces cuando pienso: “¿Qué rayos soy yo en la oscuridad?, ¿más oscuridad o nada de luz?”

Abro la ventana y fríos vientos del sur recorren mi habitación volviéndola más tenebrosa, y a mí convirtiéndome ya no en un simple espectro, sino en uno más frío y oscuro…

Eran las dos de la mañana y decidí, después de mucho tiempo dormir; no pude, porque lo olvidé, ya estoy profundamente dormido. Es mi sueño una vida, miles de segundos.

Aprendí a volar en un segundo y salí por mi ventana en busca de más viento frío, así que volé hasta el fin del mundo, al borde… es ese lugar parecido a uno que soñé alguna vez; donde, como era de esperarse, terminé despertando para iniciar uno nuevo comúnmente llamado “ Vida real”.

No me canso de volar, así que dejé por un momento el borde del mundo y me transporté rápidamente al vacío, lugar indescriptible por su propia naturaleza, lugar que no distingue, casi considerado como el lugar perfecto para mí si no fuera porque alguien más lo habita, y es cuando descubro que no existe el vacío, ni éste es real…

Dejé de creer en la suerte hace ya muchísimo tiempo, pero esta vez tuve mala suerte…
¿Qué rayos es la suerte?... esa es otra historia.